domingo, 21 de octubre de 2012

La nueva reforma educativa...



Dios, que semana. Estoy agotada mentalmente. Acaba de ser la entrega de calificaciones y no ha sido nada fácil. Como muchos sabrán, y los que no aquí les informo, que la educación está viviendo una reforma educativa que se ha ido promoviendo desde algunos años y que este año inicia en forma en todas las escuelas. No les voy a dar una cátedra sobre esta nueva reforma porque lo más probable es que los aburra o los confunda más, pero lo importante de que hay que saber de esta reforma es que se tiene que evaluar al alumno en tres aspectos iguales: el saber, el saber hacer y el saber ser. ¿Complicado? Díganmelo a mí. Antes una evaluación bimestral (examen) valía 60% mientras que el 40% restante estaba conformado por tareas, disciplina, puntualidad, uniforme, trabajo en clase, bla, bla, bla, o al menos así era en mis tiempos de primaria. Ahora tienes que evaluar todos los aspectos en conjunto y no como puntos separados. Es todo un rollo, el caso es que ahora ya no sólo se fijan en la parte cuantitativa sino también en la parte cualitativa. No sólo evalúas el conocimiento del alumno, ahora también evalúas su forma de ser (con sus compañeros, con sus maestros, en clase, etc.) y el proceso que realiza para llegar al conocimiento final. La verdad es que es un cambio rotundo, pero al final será muy beneficioso para los alumnos y para nuestro país. Lo difícil está en explicarles a los padres de familia porque su hijo que siempre sacaba 10 ahora saca 9 u 8. A la mayoría de los padres no les interesa si su hijo es un malandrín o una pesadilla en clase y con el resto de sus compañeros, lo único que les interesa es poder presumir las calificaciones que sacó, y no si es un buen compañero o no. Ya se, seguro piensan que odio a los papás y la verdad es que sí, odio a la mayoría de ellos, aunque también reconozco a otros padres de familia que siempre están al pendiente de sus hijos, pero seamos honesto, los alumnos que tiene papás que se preocupan por ellos, son niños que, generalmente, no causan ningún problema, la llevan bien con todos, son responsables y respetuosos, en cambio los niños olvidados son los que más problemas dan.
Siempre he pensado que una calificación no define quien eres, pero sí define quien eres las actitudes diarias que tomamos ante cualquier situación. 

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