Dios,
que semana. Estoy agotada mentalmente. Acaba de ser la entrega de
calificaciones y no ha sido nada fácil. Como muchos sabrán, y los que no aquí
les informo, que la educación está viviendo una reforma educativa que se ha ido
promoviendo desde algunos años y que este año inicia en forma en todas las
escuelas. No les voy a dar una cátedra sobre esta nueva reforma porque lo más
probable es que los aburra o los confunda más, pero lo importante de que hay que
saber de esta reforma es que se tiene que evaluar al alumno en tres aspectos
iguales: el saber, el saber hacer y el saber ser. ¿Complicado? Díganmelo a mí.
Antes una evaluación bimestral (examen) valía 60% mientras que el 40% restante
estaba conformado por tareas, disciplina, puntualidad, uniforme, trabajo en
clase, bla, bla, bla, o al menos así era en mis tiempos de primaria. Ahora
tienes que evaluar todos los aspectos en conjunto y no como puntos separados.
Es todo un rollo, el caso es que ahora ya no sólo se fijan en la parte
cuantitativa sino también en la parte cualitativa. No sólo evalúas el
conocimiento del alumno, ahora también evalúas su forma de ser (con sus
compañeros, con sus maestros, en clase, etc.) y el proceso que realiza para
llegar al conocimiento final. La verdad es que es un cambio rotundo, pero al
final será muy beneficioso para los alumnos y para nuestro país. Lo difícil
está en explicarles a los padres de familia porque su hijo que siempre sacaba
10 ahora saca 9 u 8. A la mayoría de los padres no les interesa si su hijo es
un malandrín o una pesadilla en clase y con el resto de sus compañeros, lo
único que les interesa es poder presumir las calificaciones que sacó, y no si
es un buen compañero o no. Ya se, seguro piensan que odio a los papás y la
verdad es que sí, odio a la mayoría de ellos, aunque también reconozco a otros
padres de familia que siempre están al pendiente de sus hijos, pero seamos
honesto, los alumnos que tiene papás que se preocupan por ellos, son niños que,
generalmente, no causan ningún problema, la llevan bien con todos, son
responsables y respetuosos, en cambio los niños olvidados son los que más problemas
dan.
Siempre
he pensado que una calificación no define quien eres, pero sí define quien eres
las actitudes diarias que tomamos ante cualquier situación.
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