Era
tiempo de poner manos a la obra, tenía 7 meses antes de que la maestría
empezara y ya no era opción esperar sin hacer nada.
Quería
estudiar algo de educación, así que lo más lógico era conseguir un trabajo
donde me acerca a este proyecto. Fui a buscar trabajo, en mi lugar natal, a una
escuela, obviamente no me lo iban a dar de maestra pero sí de diseñadora.
Cuando fui a la entrevista explique mis intenciones de más adelante buscar un
puesto en la docencia… me dijeron que cómo era licenciada podría dar clases en
secundaria o preparatoria, pero tuve que rechazar la oferta porque simplemente
no tolero a los pubertos, se me hace la peor época de cualquiera (…y la mía en
lo personal fue fatal) pero agradezco que sólo dure unos cuantos años y después
no queden más cicatrices que la de algunos barritos. No nos salgamos del tema,
me contrataron para hacer su publicidad, página web, reconocimientos, diplomas,
llevar sus redes sociales y, como en Tenancingo todo el mundo se conoce, una de
las socias de la escuela conocía a mi familia, por lo que me dió la oportunidad
de cubrir algunas clases y me pusieron como maestra provisional de inglés para
los alumnos de maternal. Dios, que experiencia más hermosa, desde el primer día
supe que esto era lo que quería hacer y aunque a veces es muy difícil lidiar
con niños de 3 y 4 años, fue una de las mejores experiencias.
Debo
confesar que mi instinto maternal floreció, pobre de mi novio cuando le
platicaba esto y le decía que había días en los que se me antojaba tener un
bebé, por supuesto siempre me cambia el tema.
Así
poco a poco me fui involucrando más y más en esta escuela, con los alumnos, con
los maestro y hasta con los padres de familia. Asistía a juntas de docentes,
participaba en festivales y cada día más me identificaba más con este mundo.
Llegó
julio y también llegaron las nuevas contrataciones… hablé con la persona con la
que me había entrevistado desde un principio y me dio la oportunidad de mi
vida. Me dijo que había una vacante para el puesto de profesor de segundo grado
que si estaba interesa en él, la única condición era que yo necesitaba hacer la
maestría en Lectoescritura, de la cuál le había platicado anteriormente y estar
reportando mis avances.
Por
fin, todo se estaba alineando a mi favor.