Este
sábado tuvimos nuestra segunda clase presencial de la maestría en
Lectoescritura y debo decir que quedé fascinada. Quedé fascinada por varias
razones, la primera (y conste que no las estoy escribiendo de mayor a menor
importancia) fue porque tuvimos un día muy productivo lleno de actividades muy
interesantes, que incluyeron un plática muy enriquecedora con dos escritores…
obvio después de esta plática me quise convertir en escritora, pero bueno ese
no es el punto. También tuvimos oportunidad de trabajar con nuestras maestras
que dejaron de ser virtuales para convertirse en personas de carne y hueso…
ambas maravillosas y llenas de mucha sabiduría, son de esas personas que con
gran facilidad transmiten el amor que tienen hacia las materias que imparten. Y
la segunda razón, igual de importante, fue que después de varios meses pude
conocer mejor a mis compañeros, a las personas detrás de todos los cafecitos
virtuales, los post de Facebook, de los blogs, de los comentarios de los
trabajos, de los inbox… en fin, tuve un acercamiento a todos aquellos que
estuvieron acompañándome durante este semestre y a los cuales sólo había visto
una vez… quedé encantada con ellos, muchos se parecían a su foto de Facebook
pero otros no tenían nada que ver… el caso es que, aunque sólo fueron unas
cuantas horas, fue muy enriquecedor convivir con cada uno de ellos… lo que me
puso a pensar: estudiar algo de manera virtual o en línea es una experiencia
nueva y diferente, ya que es algo a lo que no estas acostumbrado, o al menos yo
nunca lo había hecho antes, es un reto que incluye la parte autodidacta y la
parte de generar tus propios horarios para lograr los propósitos esperados. Tal
vez estoy champada a la antigua, pero, ahora que he probado las dos cosas, me
quedo con las clases presenciales, son más personales, existe un trato más cercano
entre compañeros y profesores, hay más retroalimentación y las clases son más
enriquecedoras (ya sé, que he utilizado esta palabra como 10 veces en este
escrito, pero no se me ocurrió algún sinónimo). Es una lástima que esta
maestría sólo sea en línea, me hubiera encantado que fuera presencial. Pero
bueno, no me puedo quejar, cada vez me enamoro más de ella.
Hola Fer:
ResponderEliminarEncantadora tu vitalidad, lo cual impregnas en tus escritos. A mi tambien me hubiese gustado estas clases de manera presencial, pero no dejo de verle las ventajas a lo virtual. Piensa en mi por ejemplo que no pude tener esa posibilidad de ver a los que no se acercaron a la camara. Creo que tanto Celine como Yvonne con solo dos clases presenciales y tooodo lo demas en linea lograron transmitirnos su entusiasmo y por eso sentimos que de manera presencial hubiesemos podido aprovechar mas de sus conocimientos.