Pues
bueno, mi nombre es Fernanda Mendoza soy egresada de la carrera de Diseño de
Información Visual de la Universidad de las Américas Puebla. Salí en diciembre
de 2010 y como la mayoría de los recién egresados, o eso quiero creer yo,
después de 19 años de estudios consecutivos me convertí en una NINI cualquiera…
con problemas existenciales de no saber que hacer con mi vida, y con el medio
de no saber hacer nada en absoluto.
Así
pase los primeros seis meses post-graduación, y por supuesto que TODO el mundo
me decía “disfruta ahora que no haces nada, total, tendrás el resto de tu vida
para trabajar” pero es imposible disfrutar algo con lo que no estás conforme.
Mis padres no me decían nada, pero sin embargo cargaba con
el peso de no ser productiva y después de tanto tiempo y tantas colegiaturas no
ser redituable.
La búsqueda de trabajo fue exhausta… mucho tiempo, poca
paga; mucha experiencia, pocos años; poca experiencia, poco trabajo… hasta que
por fin después de 7 meses conseguí mi primer trabajo… y que trabajo.
En
mis momentos de confusión y excesiva soledad decidí que lo mejor era seguir
estudiando, mantener la mente ocupada para no pensar malas cosas… así que me
metí hacer una especialidad en Diseño Editorial, porque eso era lo que me gustaba,
en lo que encontraba trabajo… y sí, en efecto, estudiar sólo te deja cosas
positivas y a mi me dejó mi primer trabajo de diseño en la universidad (que
mejor no diré, porque si no hay cosas buenas que decir, pa’ que decirlas), donde
empecé a estudiar mi especialidad en el área de posgrados. No era el trabajo de
mi sueños, pero a esas alturas no podía ponerme tan exigente, así que iba con
gusto, y hacía el trabajo lo mejor que podía… porque obvio me iban a pagar ¡por
fin iba a ser redituable!... y bien dicen que cuando no es para ti, nunca será
para ti… llegó diciembre y todavía no firmaba contrato y por supuesto que
todavía no veía dinero de mi trabajo, pero me dijeron “no te preocupes vete de
vacaciones que las contrataciones las hacen en enero y te pagarán lo que ya has
trabajado”… y así me fui feliz y confiada de que por fin en enero me iban a
contratar e iba a recibir los sueldos atrasados. Llegó enero y me presenté para
mi supuesta contratación y mi paga… y oh sorpresa que con la mano en la cintura
me dieron las gracias y POR SUPUESTO que tampoco me pagaron.
¡No,
otra vez regresar a lo mismo!
Y sí,
estaba en la misma situación en la que había empezado un año atrás… sólo que
esta vez no me deprimí, ni pensé cosas malas, al contrario, fui muy positiva y
estudié arduamente mis posibilidades… y entonces llegó, como si hubiera estado
escondida todos estos años esperando el momento perfecto salir: ¡Quiero ser
maestra!
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