lunes, 10 de septiembre de 2012

Para empezar... algo de mí.


Pues bueno, mi nombre es Fernanda Mendoza soy egresada de la carrera de Diseño de Información Visual de la Universidad de las Américas Puebla. Salí en diciembre de 2010 y como la mayoría de los recién egresados, o eso quiero creer yo, después de 19 años de estudios consecutivos me convertí en una NINI cualquiera… con problemas existenciales de no saber que hacer con mi vida, y con el medio de no saber hacer nada en absoluto.
Así pase los primeros seis meses post-graduación, y por supuesto que TODO el mundo me decía “disfruta ahora que no haces nada, total, tendrás el resto de tu vida para trabajar” pero es imposible disfrutar algo con lo que no estás conforme.
Mis padres no me decían nada, pero sin embargo cargaba con el peso de no ser productiva y después de tanto tiempo y tantas colegiaturas no ser redituable.
La búsqueda de trabajo fue exhausta… mucho tiempo, poca paga; mucha experiencia, pocos años; poca experiencia, poco trabajo… hasta que por fin después de 7 meses conseguí mi primer trabajo… y que trabajo.
En mis momentos de confusión y excesiva soledad decidí que lo mejor era seguir estudiando, mantener la mente ocupada para no pensar malas cosas… así que me metí hacer una especialidad en Diseño Editorial, porque eso era lo que me gustaba, en lo que encontraba trabajo… y sí, en efecto, estudiar sólo te deja cosas positivas y a mi me dejó mi primer trabajo de diseño en la universidad (que mejor no diré, porque si no hay cosas buenas que decir, pa’ que decirlas), donde empecé a estudiar mi especialidad en el área de posgrados. No era el trabajo de mi sueños, pero a esas alturas no podía ponerme tan exigente, así que iba con gusto, y hacía el trabajo lo mejor que podía… porque obvio me iban a pagar ¡por fin iba a ser redituable!... y bien dicen que cuando no es para ti, nunca será para ti… llegó diciembre y todavía no firmaba contrato y por supuesto que todavía no veía dinero de mi trabajo, pero me dijeron “no te preocupes vete de vacaciones que las contrataciones las hacen en enero y te pagarán lo que ya has trabajado”… y así me fui feliz y confiada de que por fin en enero me iban a contratar e iba a recibir los sueldos atrasados. Llegó enero y me presenté para mi supuesta contratación y mi paga… y oh sorpresa que con la mano en la cintura me dieron las gracias y POR SUPUESTO que tampoco me pagaron.
¡No, otra vez regresar a lo mismo!
Y sí, estaba en la misma situación en la que había empezado un año atrás… sólo que esta vez no me deprimí, ni pensé cosas malas, al contrario, fui muy positiva y estudié arduamente mis posibilidades… y entonces llegó, como si hubiera estado escondida todos estos años esperando el momento perfecto salir: ¡Quiero ser maestra!

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