Así
que con esta idea en la cabeza dejé la especialidad y regresé a mi pueblo
natal: Tenancingo, Estado de México… una pequeña ciudad ubicada a dos horas de
distancia del Distrito Federal, alguna vez fue un pueblo muy bonito pero hoy en
día se ha convertido en un “pueblote” sin ton ni son… En fin, no nos desviemos
del tema. Regresé con la cola entre las patas a decirles a mi papás: “ups, creo
que me equivoque de carrera… lo mío, lo mío es la educación” y sí,
probablemente muchos padre se hubieran infartado de que su hija después de 4
años y medio de carrera y ya graduada se da cuenta de que erró de profesión,
pero seamos honestos no fui ni la primera, ni la única y mucho menos la última
en cambiar de opinión respecto a su carrera. Y como ya era tiempo de tener un
poco de buena suerte a mi favor mis papás lo tomaron muy bien, demasiado bien a
mi parecer… y es que ellos crecieron, sobre todo mi papá, con la idea de que el
estudio nunca sobra, al contrario uno siempre tiene que estar actualizándose y
preparándose, porque siempre hay cosas nuevas que aprender… el caso es que mi
papá me propuso que estudiara otra carrera: Pedagogía, Ciencias de la
Educación, la que yo quisiera… pero ¿otra carrera? Ya tenía 23 años... y nada
más de imaginarme que iba a salir a los 28 años sin experiencia laboral me
aterré.
Busqué
todas las opciones que se tenía para poder dar clases en la educación básica, y
encontré que con una maestría que estuviera relacionada con educación se podía
dar clases.
Lo
tenía, lo único que necesitaba hacer era encontrar una maestría que me llenara…
y esa sería mi ticket de entrada al mundo de la educación básica.
Después
de días de implacable búsqueda la encontré: Lectoescritura para la Educación
Básica en la Universidad Iberoamericana Puebla… otro punto a mi favor: en
Puebla. Aquí haré un pequeño paréntesis de porque Puebla era otro punto a mi
favor. Mi universidad fue la época más divertida, extraordinaria, feliz,
enriquecedora de mi vida… la amé. Y aunque a lo mejor no escogí la carrera que
al final me iba a llenar, no me arrepiento de nada, y si me dicen que la puedo
volver a vivir lo haría sin pensarlo. Yo siempre me sentí “chayote” de corazón
(Así les dicen a los de Tenancingo) pero Tenan no es un lugar donde tengas
muchas oportunidades de desarrollo, y Puebla rompió con todas mis expectativas de
un lugar: tiene todo lo del DF sin el tráfico ni la gente del DF. Aunque los
Pipopes tienen mala fama en el resto de la República… yo no podría concordar
con ellos, ya que la mayoría de mis amigos son Poblanos y son los mejores que
he tenido. También Puebla está muy cerca de Tenan como a unas 3 horas sin
tráfico y es un lugar donde las oportunidades de trabajo están creciendo.
Puebla es el lugar ideal para vivir, y como había tenido que mudarme de aquella
ciudad, lo único que quería era regresar.
Tristemente
cuando fui a pedir informes, las fechas de inscripción ya habían pasado y el
próximo semestre empezaba hasta agosto… ok, ¿Ahora qué?
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