domingo, 23 de septiembre de 2012

Maestría en Lectoescritura


Así que con esta idea en la cabeza dejé la especialidad y regresé a mi pueblo natal: Tenancingo, Estado de México… una pequeña ciudad ubicada a dos horas de distancia del Distrito Federal, alguna vez fue un pueblo muy bonito pero hoy en día se ha convertido en un “pueblote” sin ton ni son… En fin, no nos desviemos del tema. Regresé con la cola entre las patas a decirles a mi papás: “ups, creo que me equivoque de carrera… lo mío, lo mío es la educación” y sí, probablemente muchos padre se hubieran infartado de que su hija después de 4 años y medio de carrera y ya graduada se da cuenta de que erró de profesión, pero seamos honestos no fui ni la primera, ni la única y mucho menos la última en cambiar de opinión respecto a su carrera. Y como ya era tiempo de tener un poco de buena suerte a mi favor mis papás lo tomaron muy bien, demasiado bien a mi parecer… y es que ellos crecieron, sobre todo mi papá, con la idea de que el estudio nunca sobra, al contrario uno siempre tiene que estar actualizándose y preparándose, porque siempre hay cosas nuevas que aprender… el caso es que mi papá me propuso que estudiara otra carrera: Pedagogía, Ciencias de la Educación, la que yo quisiera… pero ¿otra carrera? Ya tenía 23 años... y nada más de imaginarme que iba a salir a los 28 años sin experiencia laboral me aterré.
Busqué todas las opciones que se tenía para poder dar clases en la educación básica, y encontré que con una maestría que estuviera relacionada con educación se podía dar clases.
Lo tenía, lo único que necesitaba hacer era encontrar una maestría que me llenara… y esa sería mi ticket de entrada al mundo de la educación básica.
Después de días de implacable búsqueda la encontré: Lectoescritura para la Educación Básica en la Universidad Iberoamericana Puebla… otro punto a mi favor: en Puebla. Aquí haré un pequeño paréntesis de porque Puebla era otro punto a mi favor. Mi universidad fue la época más divertida, extraordinaria, feliz, enriquecedora de mi vida… la amé. Y aunque a lo mejor no escogí la carrera que al final me iba a llenar, no me arrepiento de nada, y si me dicen que la puedo volver a vivir lo haría sin pensarlo. Yo siempre me sentí “chayote” de corazón (Así les dicen a los de Tenancingo) pero Tenan no es un lugar donde tengas muchas oportunidades de desarrollo, y Puebla rompió con todas mis expectativas de un lugar: tiene todo lo del DF sin el tráfico ni la gente del DF. Aunque los Pipopes tienen mala fama en el resto de la República… yo no podría concordar con ellos, ya que la mayoría de mis amigos son Poblanos y son los mejores que he tenido. También Puebla está muy cerca de Tenan como a unas 3 horas sin tráfico y es un lugar donde las oportunidades de trabajo están creciendo. Puebla es el lugar ideal para vivir, y como había tenido que mudarme de aquella ciudad, lo único que quería era regresar.
Tristemente cuando fui a pedir informes, las fechas de inscripción ya habían pasado y el próximo semestre empezaba hasta agosto… ok, ¿Ahora qué?

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